martes, 28 de noviembre de 2017

La doble vida del mayor que trabajó para alias “Inglaterra”

FISCALÍA RASTREA LOS BIENES DEL UNIFORMADO

Héctor Fabio Murillo Rojas, con doce años en la Policía, es investigado por ser el principal colaborador de Luis Eduardo Padierna. Interceptaciones fueron claves para su captura.

El mayor de la Policía Héctor Fabio Murillo Rojas. / Cortesía Fiscalía

El Clan del Golfo es uno de los grupos armados operacionales que en la actualidad dominan el mapa del crimen organizado en el país. Su historia está marcada por el narcotráfico, la avaricia, las disputas internas, los asesinatos, la cárcel y la muerte. Por estos días, el ambiente que rodea a esta organización está tenso por la muerte de Luis Eduardo Padierna, alias Inglaterra, tercero en la línea de mando de ese grupo mafioso, liderado por Dairo Úsuga, alias Otoniel.

Hace menos de tres meses, el 31 de agosto, las Fuerzas Armadas abatieron a Roberto Vargas, alias Gavilán, el segundo al mando. Desde entonces, alias Inglaterra amplió su zona de influencia hacia Norte de Santander. Según fuentes de la Fiscalía, su idea era concertar alianzas con Los Pelusos y controlar las rutas de envío de droga en la frontera con Venezuela. Un objetivo, agrega la Fiscalía, en el que contaba con ayuda del mayor de la Policía Héctor Fabio Murillo Rojas, capturado este fin de semana.

El uniformado, conocido con el alias de Mayor, lleva 12 años trabajando en la Policía. Se venía desempeñando como jefe del Modelo Nacional de Cuadrantes, cargo que, según el ente investigador, le facilitaba coordinar las labores que realizaba al servicio de la organización criminal. Hoy se le señala de servir de enlace de la estructura criminal para la compra de armas de fuego tanto de corto como de largo alcance, operaciones que realizaba con terceros en las zonas de Tumaco y Buenaventura.

“Esas armas eran utilizadas para realizar toda clase de atentados, incluso en contra de la Fuerza Pública, como el llamado ‘Plan Pistola’. Esos atentados han costado la vida a cerca de 24 miembros de la Policía Nacional”, señalaron fuentes del ente investigador a este diario.

Las interceptaciones

En poder de la Fiscalía se encuentran varias grabaciones que comprometen al uniformado con la organización criminal. En un audio se revela que fue el mismo mayor Murillo Rojas el encargado de llevar a alias Inglaterra hasta Norte de Santander. “En uno de los días de descanso que tenía, coordinó todo para el traslado de alias Inglaterra a Norte de Santander. Interceptó cada uno de los operativos de la Policía para que no fueran detectados”, señala la Fiscalía.

En otra de las llamadas en poder del ente investigador se escucha la forma como el uniformado logró evitar la captura de dos comerciantes que movilizaban altas sumas de dinero en efectivo en Medellín. El mayor le dio la orden a un auxiliar que los retuvo de dejarlos ir y de no presentar reporte de lo sucedido.

Asimismo, la Fiscalía tiene en su poder registros de más de $200 millones en efectivo para pagar la nómina encargada por alias Inglaterra. Además, en el momento de su captura portaba un equipo celular encriptado, que tiene un costo de más de $10 millones de pesos. “En el momento no podemos determinar cuánto le pagaba la organización al uniformado por esta función, pero estamos siguiendo el rastro a bienes que habría adquirido de manera ilegal y con los que logró incrementar su capital. También se verifican terceros que se prestaron para ocultar bienes de Inglaterra”.

Además del operativo, las autoridades comenzaron con cuatro diligencias de registro y allanamiento de inmuebles que al parecer eran frecuentados por el capturado, incluyendo dos fincas en los municipios de Jericó y San Jerónimo, en Antioquia. El mayor de la Policía Héctor Fabio Murillo Rojas fue imputado por los delitos de concierto para delinquir agravado y prevaricato por omisión agravado. Desde el fin de semana se encuentra recluido en la cárcel de Itagüí.

Mientras se descubrían los malos pasos del oficial de la Policía, el cuerpo sin vida de alias Inglaterra fue traslado a Carepa (Urabá antioqueño), donde este lunes fue despedido con caravana y aplausos por una parte de la comunidad, hecho que han criticado duramente las autoridades. El máximo jefe de la organización, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, desde el pasado 3 de septiembre anunció al presidente Santos su deseo de someterse a la justicia. Sin embargo, este objetivo parece lejano, pues la iniciativa no ha avanzado con éxito en el Congreso.

En los últimos dos años, las autoridades han capturado a 1.500 integrantes del Clan del Golfo y decomisado 100 toneladas de coca y activos, por el equivalente a $500.000 millones, que han pasado a extinción de dominio. El propósito de las autoridades es erradicar a esta organización, lo mismo que todas aquellas que quieran persistir en el negocio del narcotráfico

[con información de  El Espectador] 

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